Esquinas

«Esquinas» es un diario anónimo, ilustrado e íntimo de una chica angulosa. He dibujado las tres primeras entradas y se pueden descargar desde Lektu a cambio de un tuit o de un post en Facebook.

Es breve porque es un experimento. Tengo ideas para más entradas y seguramente las sacaré de cualquier forma, pero tengo interés por ver cómo funciona :)

Seguir adelante con los cómics

El cómic es algo extraño. Para empezar, no tiene un nombre claro: tebeo, tira, historieta, manga, novela gráfica… mil formas de llamar a las historias contadas con dibujos y (a veces pero no siempre) letras. Por otra parte, es un arte que se ha quedado en un lugar extraño en esta época audiovisual. No está muerto pero sí marginado por películas, televisión y videojuegos, incluso en las propias reuniones de aficionados. Puede entenderse esto como algo positivo porque la diversificación multimedia enriquece los «universos narrativos», pero por otra parte es algo que sólo pueden permitirse empresas con un mínimo de capacidad para movilizar trabajadores que inunden el mercado y la atención de los posibles interesados. Es algo reservado a la industria. A los autores de a pie les queda la dignidad del trabajo artesanal y algunos intentan la vía del prestigio novelagrafista impulsado por un estrecho grupo de críticos-connoisseurs, siguiendo un modelo no muy alejado del arte contemporáneo. Pero la gran mayoría de los que se enamoraron del «arte secuencial» tanto como para animarse a plasmar sus propias historias o abandonan o lo llevan como una afición o un vicio.

Chico no es un cobarde

Chico tiene un miedo insuperable al agua pero se considera tan valiente como el que más, así que buscará una forma de demostrarlo.

«Chico no es un cobarde» es un cuento para mi abuela Isi y para todos los que aún siguen siendo niños de alguna forma. Incluye más de veinte ilustraciones. Puedes leer más sobre el proceso de escritura en la nota que escribí al terminarlo, Miedo al agua.

Puedes descargar los primeros capítulos y conseguir el libro completo en ePub y Mobi en Lektu. También puedes pedírmelo por correo electrónico.

Sea como sea, ojalá te guste :)

Se facilitarán copias de cortesía a los críticos y reseñistas que las soliciten.

Inktober

Inktober es un evento que consiste en hacer un dibujo con tinta por cada día del mes de octubre. Me gustan estos retos y necesitaba practicar mi dibujo fuera del ordenador, así que me propuse hacerlo. Llegué poco más allá de la primera semana, pero he quedado contento.

Para las ilustraciones usé cartulina blanca de 300 gr. Boceté con lápiz 2B (me gusta que manche un poco) y luego terminé con boli BIC negro. Para algún detalle usé también un rotulador permanente. Fue un proceso bastante rápido y, aunque los dibujos tienen errores evidentes, no me duelen tanto como en digital.

Un año después

Cuánto tiempo, blog. ¡Con lo que me gustas!

Creo que escribo tan poco aquí porque siento que todo lo que quería contar sobre mis procesos ya lo publiqué hace tiempo y no tiene sentido andar repitiendo lo mismo una y otra vez. Podría decir que en este último año me he acostumbrado a usar Manga Studio, que es muy cómodo para dibujar y tiene una herramienta vectorial que da gusto, pero no me parece interesante para los posibles lectores que lleguen aquí. También podría seguir comentando qué planes tengo y cómo los voy desarrollando, pero tampoco me parece interesante. Me gusta enseñar cosas cuando están terminadas, o casi.

Últimamente no termino mucho. Hace tiempo que terminé Chico y Suburbu pero no termino de encontrar la forma de (auto)publicarlos. Es lo malo de no tener plazos ni nadie encima y, a cambio, tener demasiadas dudas. Lo mismo me pasa con El artista y la musa, que tengo dos temporadas bocetadas y rotuladas, listas para entintar, y no me animo a empezar. A continuar, en realidad.


Para sacudirme tanto inmovilismo de encima empecé un webcómic nuevo sin ninguna pretensión: Patata. Trata de un par de chicas que se han quedado solas en un mundo vacío. Aunque partí con un esquema cerrado, los personajes y la historia ha ido evolucionando y creo que eso es lo que más me hace disfrutar, ir descubriendo nuevos aspectos de su mundo y de ellas mismas a medida que voy desarrollando el cómic. Ahora mismo estoy a punto de alcanzar los 2/3 de la historia y espero terminarla antes de otoño, aunque quién sabe si crecerá algo más. Mientras disfrute con ella y tenga sentido no hay problema.

Por supuesto, antes o después tendré que hacer algo con esas cosas que tengo en los cajones, aunque sea regalarlas. También debo escribir algo más por aquí… y encontrar un objetivo global que le dé un sentido a mis historias… o aceptar que nunca va a haber ninguno. Quién sabe. ¿Hace falta fe o basta con tener hambre?