Cortar, rascar y pulir

Editando mi historia me llama la atención la cantidad de vueltas que doy en las primeras versiones, incluso cuando tengo un esquema preparado de antemano. Supongo que es porque no soy un creador, sino un descubridor. O quizá una especie de escultor, porque la historia está ahí: sólo es que tengo que cortar, rascar y pulir hasta que se comprenda y se sienta lo mejor posible.

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