De finales

Hace una semana y media que terminé la edición del primer «libro» de AMS, pero hay una parte que no terminaba de gustarme. Una parte crucial de la historia, porque en ella se ponen los cimientos y las pistas que llevan a la conclusión lógica de la trama. Me he acordado entonces de eso que llaman «mentalidad del moribundo»: ver la vida desde su final para saber darle a cada cosa su debida importancia. Pues lo mismo con la historia: necesitaba conocer mejor el final para ser capaz de definirla bien.

Sí, tenía varias ideas vaporosas sobre el final por ahí escritas, pero necesitaba sentarme y ver qué final me pedía cada personaje y cómo encajarlos todos. Así que eso he hecho estos días y, vaya, cómo cambia todo. Para empezar, he visto que dos personajes que no funcionaban del todo por separado en realidad eran… ¡uno mismo! E importante.

Si hubiera tenido esto más claro desde el principio quizá habría avanzado más rápido. Bueno, y también si hubiera tenido más claro que tenía que ponerme objetivos tangibles. Pero aquí estoy ahora, con menos de un tercio de la historia por escribir. Creo que no más de 20-30.000 palabras hasta completar el final. Y sí, tengo que terminar la novela ya, completa, de una sola vez. Siendo justo, no puedo cortar la primera parte y decir que eso es una novela, cuando en ese punto aún quedan un montón de cosas por resolver. Un cliffhanger de puta madre, pero un pitorreo también. Ahora bien, a ver quién se atreve con una novela de 700 páginas… En cualquier caso, quiero terminarla. Sea cual sea su destino.

2 comentarios:

  1. A por esa novela, estimao!

    Si necesitas ayuda extra, puedes mandarme algún borrador a mi mail, glascista@gmail.com; a darnos una mano entre nosotros que sino...

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  2. ¡Muchas gracias por tu ofrecimiento! Lo tengo en cuenta, ¿eh? Y, por supuesto, si quieres que lea algo tuyo, ya sabes ( gurrupurru en gmail.com) ;)

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