Marzo: 50.880

Quería regalarme el primer borrador completo de AMS1 para mi cumpleaños, pero aún le quedan unas cuantas horas. Ay. ¡En fin! Tengo muchas ganas de terminar este borrador para poder sentir que tengo un libro completo entre manos. Un libro imperfecto aún, pero un libro. Porque hasta entonces es como si hubiera metido un montón de horas en algo vaporoso, cogido con alfileres, algo que puede irse volando en cualquier momento.

Porque además me he puesto un objetivo bastante ambicioso. Me habría gustado empezar con una historia más sencilla, más manejable, no con una aventura de tres libros. De esa forma habría podido ir quemando etapas más fácilmente. Y más visiblemente: ahora podría decir «ah, mi primera novela, que entrañable montón de mierda». Lo que puedo decir ahora es «ah, mis primeros borradores, cómo me ha costado convertiros en algo decente. Y lo que me queda…». En cualquier caso, todo esto ya da igual. Lo que importa es aprender, y he aprendido, vaya que sí. Y lo que me queda.

Lo que me encanta de El artista y la musa es que, a las pocas horas de publicar una tira nueva, ya tengo reacciones. No muchas, pero al menos sé que lo que voy haciendo lo pueden ver los demás y que a algunos hasta les gusta. Y eso está bien para mantener el ánimo.

Recuerdo que el primer borrador largo de AMS lo escribí a salto de mata a finales de 2008 y comienzos de 2009, enviándole capítulos cada poco tiempo a mi colega Gorka, que me contaba qué le iba pareciendo la cosa. Pero pronto perdí fuelle, porque aún no tenía muy clara la historia y al presionarme a escribir de esa forma no acababa de encontrarla. Como dice Stephen King, una novela primero se escribe para uno mismo y después para los demás.

Pero el trabajo anónimo, ah, el trabajo anónimo. ¡La disciplina! Hasta que encontré el NaNo y me planteé que tenía que ponerme unas metas, aunque fuera algo tan abstracto y tan frío como un mínimo número de palabras al mes, pasé mucho tiempo remoloneando. Y la historia está ahí, esperando a que la escriba. Es sólo que tengo que tomármela suficientemente en serio… y dejarme disfrutar. Porque disfruto escribiendo, disfruto mucho sintiendo cómo la historia va creciendo y su mundo se va haciendo más tangible, hasta el punto de que me emociono cuando ciertas escenas parecen tan sólidas como la vida real. O más. No sé cómo será tener un hijo, pero supongo que algo parecido…

Si no disfrutara escribiendo, todo esto sería absurdo. Pero también me gusta compartir, y el trabajo de una novela tan exigente como la que tengo entre manos me fuerza a no poder hablar mucho de ella. Es como tener un secreto inconfesable, y a veces ya tengo ganas de soltar «joder, creo que me voy a cargar a x». Así que, cuando pueda compartir el borrador completo y pueda hablar de la historia con otras personas, estoy seguro de que voy a sentirme mejor.

Además, es que tengo ganas de escribir más historias y de cerrar un periodo de mi vida vertebrado por esta novela. Es sano ir cerrando círculos.

PD: Prometo que la novela está más trabajada que este batiburrillo de nota :) ¡Más me vale!

2 comentarios:

  1. Joder! Si 50milypico es el número de palabras que querías haber escrito en Marzo, entiendo que no lo hayas hecho: ¡son un huevo! Y te lo dice alguien que, para bien o desgracia, de escribir libros sabe ya un poco. ¡Ánimos! (pero: objetivos más modestos ;)

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  2. Escribir las he escrito… el problema es que no han sido suficientes :)

    Pero sí, estoy de acuerdo en que es más sabio ponerse metas asequibles. ¡Subir una colina antes que una montaña!

    Gracias por los ánimos y por el comentario :)

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