Lo que espero de una editorial

En julio empecé a enviar propuestas sobre mi novela a editoriales y, a las que se dejaban, una copia del borrador. No esperaba una respuesta, si llegaba, por lo menos hasta enero o febrero del año que viene. Así que me sorprendí cuando, una noche de mediados de septiembre, llegué a casa y recibí el recado de que un editor había llamado diciendo que le había gustado el libro y que quería publicarlo, nada menos.

Esa noche tardé en dormir, pensando en lo raro que era el asunto. Para empezar, me sorprendía que alguien hubiera leído el borrador tan pronto. Hace cuatro meses que envié copias del libro a mis lectores de prueba y no he vuelto a saber nada de ellos, así que no esperaba otra cosa de alguien desconocido. Aún menos de una editorial que, si bien es pequeña y parece seria, seguro que recibe montones de originales cada mes. Por otra parte, me parecía tan extraño que alguien hubiera dicho que le gustaba mucho mi libro, así, tal cual está, cuando yo soy el primero en admitir que aún necesita un repaso estilístico. Por lo menos. Publicarlo ya me parecería algo atropellado. Ahora mismo, lo que yo busco no es tanto publicar ya como saber si mi historia puede tener salida editorial y encontrar a alguien experimentado que me ayude a mejorar mi libro todo lo posible.

La mañana siguiente desayuné, me duché y marqué el teléfono de la editorial. Me respondió un hombre maduro. Me presenté y sí, él me había llamado el día antes. Yo esperaba que me comentara algo acerca de lo que le parecían el argumento, los personajes… del libro en sí. Pero lo primero que dijo fue que estaban interesados en publicarla… si yo colaboraba económicamente. Algo gritó dentro de mí: «¡Coedición! ¡Huye!». Me enfrié súbitamente y salté como un muelle: «no, me es imposible». El hombre insistió una vez más: que a ver si quería pensármelo, que a ver cuándo podíamos volver a hablar… Repetí que no, que no era viable. Me despedí agradeciendo el interés y colgué.

En ese momento seguía frío, pero más tarde sentí rabia. Me habría gustado preguntarle a ese editor si realmente habían leído mi libro. Me habría gustado preguntarle que por qué narices se anuncian como una editorial normal cuando se dedican a eso de la coedición. Sobre todo, me habría gustado echarle la bronca por llamar por teléfono a mi casa y decir que les gustaba mi libro cuando todo esto no era más que un rollo para sacarle la pasta a un escritor novato. Y las ilusiones. Porque había pensado que, vaya, por fin le interesaba mi libro a alguien. Pero no, sólo era mi dinero. ¡Ah!

Eso de la coedición

La coedición consiste en que la editorial cobra al autor por diseñar el libro, imprimirlo y hacer una distribución y promoción mínima. Puede ser válido cuando se trata de algo minoritario y con un público muy concreto, como el libro de un profesor de universidad que sus alumnos están obligados a comprar. Es decir, las editoriales de coedición son imprentas con servicio de diseño de libros y poco más. El problema es cuando se anuncian como editoriales tradicionales y juegan con las ilusiones de los escritores novatos, como cuenta Jorge Urreta.

Y yo soy un escritor novato, pero tengo mis recursos. Esas editoriales son precisamente todo lo que yo no necesito. Porque yo ya sé diseñar libros, corregir textos, dibujar, sacar fotos decentes, tratar con la imprenta, gestionar el ISBN y el DL, llamar al periódico y a la radio de mi ciudad y montar una sitio web. Y todo esto mejor que todos los chiringuitos de coedición que he visto hasta la fecha… que tampoco es que tengan el listón muy alto, la verdad.

Lo que yo busco en una editorial es:

  1. Sobre todo, que crea en mi obra lo suficiente como para apostar por ella. Yo ya he puesto muchas horas y mucho esfuerzo en parir el texto. Si además tengo que poner dinero, prefiero autoeditarme yo mismo y así tengo un control absoluto sobre mi trabajo.

  2. Que me ayude a mejorar el texto todo lo posible. No hablo de errores ortotipográficos, que esos ya los veo yo perfectamente, sino de cosas más profundas como el desarrollo de la trama. Vamos, necesito alguien que comprenda la historia y tenga interés en mejorar la narración. Algo que las coeditoras no suelen hacer porque el cliente siempre tiene la razón, y para ellas el cliente no son los lectores sino el autor.

  3. Que proporcione una distribución y una promoción decentes. Si nadie se va a enterar de que existe el libro y no se va a poder encontrar en librerías físicas, ¿para qué me sirve una editorial? La invisibilidad ya la traigo yo de serie.

¿Conclusión?

Sigo y seguiré escribiendo y corrigiendo AMS hasta quedarme totalmente a gusto con el texto. Entre tanto, si alguna editorial decente me responde, genial. Si no, hay un montón de opciones para darle una salida digna a una historia, más allá de imprimir un simple libro. Pero de eso ya escribiré en otro momento.

4 comentarios:

  1. hay que bonito se debe de sentir tener tu trabajo hecho y enviarlo a a aprovación... (bueno tal vez no tan bonito) pero que te llamen por dicho trabajo heheh a eso me refiero.
    Suerte y sigue esforzandote!

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  2. Cuenta con ello :) ¡Gracias por tu comentario!

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  3. Yo soy muy escéptico con las editoriales de este pais y mira que puedo decir que he publicado en un par de sitios "profesionales". Te comento mis impresiones (en el mundillo del cómic):

    Punto 1. OK. Logicamente apostaron por mí, pero eso es el subidón inicial del principiante que de alguna forma necesita reafirmación externa. Una vez que te consideras a ti mismo profesional ves más claramente que cada editor tiene sus gustos y que te publiquen depende bastante de eso.

    Punto 2. Aquí fallan todos estrepitosamente (y lo he sufrido en mis carnes). Se acusa mucho a los editores de ser meros packagers. No saben crear materiales, sólo traducir material extranjero y ponerlo bonito. Crear una obra, dirigir a un artista, lleva mucho tiempo (que no siempre se rentabiliza luego) y es necesario talento. Los dos escasean.

    Punto 3. Cumplen... hasta cierto punto. Llegan a sus canales habituales de distribución, pero para el autor nunca le pondrán el cuidado y mimo suficientes.

    Digo todo esto sin acritud. España es un mercado muy pequeño que casi no da para vivir a los propios editores. En editoriales habitualmente de 1 o 2 empleados bastante tienen con sacar un puñado de productos al mes. Y la imprenta, maquetación, distribución, notas de prensa... todo lleva su tiempo. Valoro su trabajo, pero no esperes milagros.

    Ya conoces mi postura actual: buscarme yo mismo las habas.

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    1. Gracias por tu comentario :) Eso habrá que hacer, buscarse las habas ;)

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