Amateur

Creo que no puedo sostener más esa ilusión de que puedo ser profesional del escribir o del dibujar.

Los últimos años me lo he tomado más en serio que nunca y estoy contento con lo que he aprendido, mejorado y hecho. Lo mejor es que aún veo mucho espacio para explorar y mejorar, tengo muchas ideas que quiero desarrollar y estoy seguro de que tengo herramientas para hacerlo (o que puedo procurármelas).

Pero últimamente he perdido el empuje. No, no es un típico bajón de días ni semanas sino una tendencia de varios meses. Meses en los que me paso días sin dibujar, sin escribir, y luego cuando lo hago es a ráfagas o son cosas muy rápidas y escasas. Nadie que aspire a ser profesional puede permitirse eso. Un profesional (y alguien que quiera serlo) tiene que hacer «lo suyo» todos los días (o casi). Y hacerlo con cierta intensidad, con ciertas ganas. No puede permitirse perder la mano, la práctica, no puede permitirse dejar de mejorar un poco cada día.

Soy un amateur. Soy alguien que cuando se emociona lo da todo y que cuando pierde la pasión se dispersa. Y no me parece ni bien ni mal, es lo que es. Seguramente no echo de menos la ilusión de ser profesional sino la pasión por sacar adelante mis historias. Echo de menos dejarme llevar por esa fuerza que me hacía rellenar páginas y páginas de letras y dibujos. Es de lo mejor de la vida.

4 comentarios:

  1. Yo creo que la sensación que describes es lo que te convierte en un profesional. El empuje, al fin y al cabo, es sólo eso, una sensación emocional que te lleva a dibujar, una inspiración. Ser profesional implica no sentir ese empuje, y aún así, hacerlo, porque has decidido (racionalmente, no emocionalmente) dedicar tu vida a eso. Que reflexiones sobre eso y sigas adelante a pesar de todo, es lo que verdaderamente marcará la diferencia entre tú y un dibujante casual. :)

    Ánimos y adelante!

    ResponderEliminar
  2. Pues está bien ser un amateur, ¿no? Un abrazo y buen año, Andrés

    ResponderEliminar