Calla, trabaja y triunfa. O no.

Cállate, trabaja y ya vendrán los reconocimientos. Es una respuesta bastante común a las quejas de autores a los que no les va tan bien cómo querrían. Hay casos en los que, efectivamente, hay mucho por trabajar y mejorar tanto en lo puramente técnico como en los aspectos psicológicos. Un autor necesita perseverancia, paciencia, templanza… pasar de una idea a una obra terminada es un camino largo, a veces accidentado, ingrato incluso aunque ames tu labor. Con el tiempo se perfeccionan técnicas, se aprenden atajos, pero siempre hay algo nuevo por aprender. Es apasionante. Incluso cuando se acaba un poco quemado con algún proyecto, ahí está la satisfacción por haber sacado el trabajo adelante.

Pero eso no garantiza que el resultado de tu trabajo sea suficientemente bueno o interesante como para que sea popular. Puede que trabajes toda tu vida, que alcances tus límites como autor y que no sea suficiente. O puede que incluso seas suficientemente bueno técnicamente pero que no llegues a la gente porque tocas temas impopulares. O que seas un buen autor con las capacidades sociales de una piedra. Hay muchos motivos por los que un autor que saca sus trabajos sin meterse con nadie y que trata de aprovechar sus oportunidades puede no triunfar públicamente. No hay lectores para todos, no hay reseñas para todos, no hay premios para todos. Sería absurdo que los hubiera. Pero eso no significa que todos los que no tienen lectores ni reseñas ni premios sean forzosamente peores, simplemente es que no hay sitio para todos.

Por eso me parece cruel decirle a nadie que si callara y trabajara triunfaría, porque eso no se cumple casi nunca. Si bien todos los que triunfan han trabajado duro por conseguirlo, eso no implica que todos los que no destacan no trabajen duro. Veo más apropiado aconsejar a los autores que procuren disfrutar del proceso creativo, porque si valoran su labor sólo por su repercusión social es fácil frustrarse. Por eso me parecen geniales iniciativas como el Nanowrimo: lo importante es el placer de hacer. Que no nos quiten eso nunca.

En cuanto a las quejas, hay que hacérselas llegar a quien corresponda, a quien pueda hacer algo. Si simplemente son frustraciones personales es mejor ventilarlas en privado, ya sea con amigos o con un diario, y dejar el espacio público para expresiones constructivas. Pero ese es mi ideal, claro, y cada cual escribe su personaje como puede.

2 comentarios:

  1. En mi caso por ejemplo tengo habilidades sociales nulas (sobre todo por varias fobias), pero no se nota porque por internet me siento más o menos 'segura' y aún así soy bastante desconfiada con desconocidos para según que cosas, así que lo tendría chungo para crecer tuviese mi estilo actual como si tuviese otro mejor, no sé.

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    1. Bueno, por suerte por internet puedes hacer bastante :) Y lo principal es que disfrutes haciendo tus cosas. ¡Mucho ánimo!

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