Calles de fuego

Hace unos cuarenta años se estrenó Calles de fuego, película que no conocía y que, si bien puedo comprender su fracaso comercial, tiene suficiente encanto para ser disfrutada.

Dibujo de Ellen Aim, personaje de Calles de fuego (1984)Para mí, su principal carencia es que los personajes están caracterizados muy ligeramente, con alguna actuación un poco floja, y algunas escenas son un poco absurdas, pero el director Walter Hill quería que la película fuera como un cómic (en el sentido antiguo de una historieta sencilla y poco realista) y sí que transmite esa sensación.

El director puso más énfasis en la estética, que sí que está cuidada y es un puntazo con esa mezcla de años 50 y 80, con cosas adelantadas a su tiempo como las cortinillas de manchas de tinta. ¡Y qué decir de la música! La película se presenta como una fábula rock & roll y creo que las partes que mejor funcionan son las que se pueden ver como videoclips. Sobre todo los temazos de apertura y cierre, Nowhere Fast y Tonight Is What It Means to Be Young, que sirven perfectamente para captar la atención al principio y dejar un buen sabor de boca al final. Y aquí está el principal acierto de la peli, que termina genial y me quedo con ganas de más.

Sobre todo, es una película que transmite la emoción de ser joven: las ganas de correr, querer, pelear, bailar… aunque a veces parezca incompleto, raro, absurdo. La emoción de vivir. ¿Qué más se puede pedir?

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