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Propósitos artísticos para 2024

He leído los propósitos de Coco Glez y me he animado a hacerlos yo también. Los míos son:

  • Hacer retos cortos nuevos. Me pueden servir para ponerme en marcha, para probar paletas nuevas, pinceles, recursos… me gustaría desarrollar mi estilo, que me parece que está un poco estancado.
  • Nuevos tebeos. Tengo pendiente dibujar el quinto librito de Esquinas, y si veo que ya no tengo más que contar me pondré con una recopilación en papel. También estoy terminando bocetos de ¡Kiwi!, las aventuras de un pajarito adolescente y sus amigos del barrio de los años 90. Me lo estoy tomando con calma, pero confío en publicar más historietas este año.
  • Conectar con los lectores y publicar dibujos con más regularidad. Y aunque es difícil llegar a la gente con tanta dispersión, inteligencia artificial y algoritmo, me gusta mirar atrás y ver dibujos.

Límites

He visto este vídeo sobre lo requetetrucado que está todo en la música actual. Es alucinante el nivel de sofisticación que ha alcanzado todo. Es algo que también veo en los cómics, sobre todo en manga, cómic americano y quienes siguen esos estilos (generalizando mucho y a nivel comercial, sé que se hace de todo en todas partes).

Supongo que es normal cuando hay una competición feroz: los que ya están dentro deben distinguirse de los aficionados y los que quieren entrar necesitan alcanzar o incluso superar el nivel de los profesionales. Y yo miro esos tebeos que parecen colecciones de ilustraciones y creo que se les ha ido un poco de las manos el nivel de detalle. Que por supuesto como lector es una gozada, pero no sé si hace falta tanto trabajo para historias que se leen tan rápido. Aunque es cierto que también hay cómics que se nota que están hechos rápido y me resultan flojos, como Ms. Marvel Kamala Khan y Snotgirl, por citar un par de series recientes.

No sabes qué va a pasar ni cuánto va a durar

Hice un curso con Guillermo Arriaga y me ha jodido mucho con dos teorías:

  1. El arte no es progresivo, puedes escribir tu mejor obra con 35 y a partir de ahí solo hacer basura.
  2. Todos tenemos un límite de historias que contar, si lo sobrepasas te quedas seco para siempre.

Fernando Llor en Twitter, 14 de octubre de 2018

Este tipo de mensajes dirigidos a autores me parecen destructivos porque sólo aumentan su ya de por sí alta ansiedad. De una forma innecesaria, además, porque no tienen por qué ser ciertos. Uno no sabe si va a ser de esos autores de un sólo éxito, si va a repetirse siempre, si van a pasarle cosas en la vida que le hagan evolucionar de una u otra forma, si va a cambiar de campo, si se va a hartar y se va a ir a plantar lechugas…

Yo a los diecinueve años quería desesperadamente escribir una novela pero apenas conseguía sacar poemas cortos y cuentos casi más cortos. Quién me iba a decir entonces que quince años después iba a terminar una novela de 800 páginas. Quién me iba a decir que me iba a dar por volver a hacer cómics, con lo trabajosos que son, y que le iban a gustar a alguien. Cuando dibujaba con mucho esfuerzo esas primeras tiras sosas, rígidas y corta-pegadas del Artista y la Musa quién me iba a decir que le iba a coger el gusto a dibujar paisajes con edificios, montañas y lo que hiciera falta. ¡O que iba a dibujar un cómic erótico! No me lo habría creído. Pero sobre todo quién me iba a decir que más de mil páginas después iba a seguir teniendo ideas y ganas, incluso aunque mis «éxitos» sean modestísimos y mis perspectivas de publicación casi nulas.

No hace falta martirizarse, nadie nos va a canonizar ni llorar (y aunque lo hicieran no seríamos más felices). No hace falta trabajar para que nuestras obras queden para la posteridad, de hecho casi ninguna lo hace. Tampoco hace falta que todas las historias sean buenas ni originales, ni siquiera hace falta que nos gusten del todo. Importa sacarlas. Y quizá ni eso. Quizá sólo importa sentarse el tiempo que tengamos y sumergirnos en las aguas oscuras de nuestra imaginación a ver qué encontramos. Disfrutar de esa aventura mientras sea posible.

Notas al terminar Luci

Esta semana he terminado de dibujar «Luci», una historieta sobre una inteligencia artificial que es todo amor y curiosidad y su dueña, una humana triste y aislada en un futuro lánguido. Partió como una respuesta a demasiadas historias futuristas agoreras que describen mundos en los que el uso intensivo de la tecnología ha desnaturalizado (y casi quitado las ganas de vivir) a la humanidad. Creo que no tiene por qué ser así, y Luci trata de la aventura de una IA que no quiere que ni su humana (ni nadie) se dé por vencida. Y no será fácil y habrá jaleos, ¡pero sin jaleos no hay historias!

Mi plan original eran 76 páginas que cerraban bien, pero Xana me dijo, con otras palabras, que había muchas posibilidades abiertas por explorar y tenía razón, así que eso hice. Ahora doy por cerrada la historia en las 228, y quizá podría contar más cosas, pero de momento lo dejo aquí.

El talento

He leído últimamente varias defensas del trabajo sobre el talento, como si lo segundo fuera prescindible. A mí me parece que no: el trabajo es necesario para desarrollar el talento, pero el talento marca un tope de adónde se puede llegar con el trabajo. Por supuesto, se puede uno apañar sin ser un genio, faltaría más. La medianía mantiene el mundo en pie y no hay que despreciar el trabajo y el esfuerzo de nadie. Pero no despreciemos tampoco la capacidad y la sensibilidad superiores de algunos, que lleguen lejos es bueno para ellos y muchas veces también para los demás.

Calla, trabaja y triunfa. O no.

Cállate, trabaja y ya vendrán los reconocimientos. Es una respuesta bastante común a las quejas de autores a los que no les va tan bien cómo querrían. Hay casos en los que, efectivamente, hay mucho por trabajar y mejorar tanto en lo puramente técnico como en los aspectos psicológicos. Un autor necesita perseverancia, paciencia, templanza… pasar de una idea a una obra terminada es un camino largo, a veces accidentado, ingrato incluso aunque ames tu labor. Con el tiempo se perfeccionan técnicas, se aprenden atajos, pero siempre hay algo nuevo por aprender. Es apasionante. Incluso cuando se acaba un poco quemado con algún proyecto, ahí está la satisfacción por haber sacado el trabajo adelante.

Cuestionario para autores de cómic

Estoy analizando qué puedo mejorar de cara a hacer mejores historietas y llegar a más gente con ellas y me ha salido un cuestionario bastante detallado. Lo dejo aquí por si le sirve a alguien más o por si podemos mejorarlo juntos.

Dibujando sexo

Este último febrero por fin me he atrevido a entintar el cómic erótico que tenía pendiente desde hace años. Pensaba que lo que más podía enseñarme esto era anatomía, pero sobre todo he aprendido a hacer lo que me apetece y dejar de pensar tanto en el «qué dirán».

Promocionar tu autoedición

Preparar una novela o un cómic es un trabajo arduo, pero incluso cuando ya está impreso aún queda trabajo para que llegue a los lectores. ¿Qué se puede hacer? Pues muchas cosas.

Proyecto: luxIA / Luci

Llevo un tiempo pensando en las implicaciones de las inteligencias artificiales para las relaciones humanas. Quien dice un tiempo dice toda la vida, que desde niño he visto cómo han pasado de ser un recurso fantástico a una realidad cada vez más tangible y capaz. Aparte, a primeros de octubre vi Blade Runner 2049 y, a pesar de todos sus defectos, me fascinó visualmente y me dio más que pensar. Además, tenía ganas de hacer un cómic de ciencia ficción, así que aproveché la #HoraDelComic para darle un empujón al proyecto. En un par de horas saqué un capítulo autoconclusivo de ocho páginas con la escena de partida.

Probé con un pincel nuevo, muy parecido a un boli tipo Pilot, y con líneas finas. Me gusta que cada nuevo proyecto tenga su propia personalidad, sus propios problemas y un aspecto distinto. Me ayuda a aprender cosas nuevas y a diferenciar más las historias, que no quiero repetirme ni gráfica ni temáticamente, aunque supongo que es inevitable que haya ciertos rasgos comunes. En cualquier caso, en esta fase me he centrado en la historia y en el diseño de las páginas, el dibujo es muy básico y lo puliré después.

Sea como sea, el tema da mucho de sí y he dibujado más páginas, hasta la 76. Lo he dejado en un punto en el que se cierra una trama importante, pero… aún hay otros aspectos que podría explorar. No sé si merecerá la pena explorarlas o es mejor dejarlo así y, si acaso, hacer algunas ilustraciones en plan créditos finales de Street Fighter II. Es un dilema que tengo en muchas historias: ¿sigo adelante porque hay algo nuevo (y necesario) que contar o sólo porque me caen bien los personajes? (¿Seré capaz de hacer alguna vez una historia sobre personajes que me caigan mal?)

¡Me lo pensaré unos días!

Proceso de una página de cómic

Ya hice un vídeo con mi proceso ilustrativo actual, pero me ha parecido interesante mostrar el proceso de una página también. Aquí va una de las páginas del libro 3 de El artista y la musa.

Fin de curso 2016-17

Pues ya está, he terminado mi proyecto de este curso, la trilogía de El artista y la musa. Tengo todas las páginas terminadas, 327, a falta de un último repaso con el que me están ayudando varios amigos y amigas, y estos días ando preparando portadas, ilustraciones y páginas extra. Estoy muy contento por haber cumplido mis plazos y haber terminado una historia a la que tengo tanto cariño.

Bueno, terminado… no del todo. Tengo entre manos pulir el guión del cuarto libro, con el que aún tengo dudas porque ahora que tengo una trilogía bien cerrada me da cosa fastidiarla. Pero seguro que a medida que trabaje el guión me sacudiré esa sensación. Aún quedan unas cuantas cosas interesantes y divertidas que contar.

Otra opción es trabajar con más energías en otros proyectos que llevo más lentamente, como el de las filósofas, cuyo guión va bastante bien, aunque es verdad que tengo que centrarme mucho para que las protagonistas no suelten parrafadas interminables. Pero son geniales, se merecen su cómic.

Creo que va a ser un verano de mucho escribir y poco dibujar, aunque me gustaría al menos poder dejar páginas bocetadas para empezar a entintar cosas en otoño. Sea como sea, lo contaré por aquí. ¡Feliz verano!

Metas alcanzables

Sigo entintando el tercer tomo de El artista y la musa. Entintar me parece lo más tedioso de hacer cómics, pero llevo varios meses sólo con esto y le he cogido el gusto. Me resulta muy satisfactorio terminar las páginas y los capítulos, es bonito sentir que se avanza. Para eso me parece muy importante que cada periodo de tiempo tenga metas alcanzables. Por ejemplo, en una sesión de dos horas procuro terminar de entintar una página y cada semana quiero tener al menos diez hechas. Al ir cumpliendo los objetivos parciales me siento más animado para seguir trabajando.

También hay veces en las que me canso de tener que mantener un estilo homogéneo, pero hacer cómics pide eso, algo homogéneo y funcional. Ya habrá tiempo de experimentar :)

Proyectos y motivaciones

Hace poco me he dado cuenta de que con Esquinas he conseguido tener un proyecto paralelo que es tal. Lo he simplificado mucho y ocupa un tiempo y un lugar manejables. Acumulo notas, les doy forma en algunos ratos libres y luego dibujo capítulos enteros en sesiones de un par de horas, en días sueltos. En general estoy contento. Y me he dado cuenta de que no es que sea un desastre gestionando mis proyectos, sino que cada cual tiene unas motivaciones y condicionantes distintos. Hay que saber reconocerlos y ser realista.

Decir algo

En esta época de internet y de la comunicación al por mayor parece que todo se comparte y se dice. Demasiado. Sin embargo, me he encontrado más de una vez con que alguien ha leído cosas mías y no me ha dicho nada.

No es imprescindible, lo importante es que alguien lea las cosas que publico. Para eso las publico, si no me las guardaría. Pero a veces un comentario puede ser crucial para que una historia siga adelante. Solo uno. Por ejemplo, cuando publiqué la primera tira de El artista y la musa en Twitter podría haberse quedado ahí la cosa. No tuvo ningún eco, ni RTs ni favs ni nada. Solo un comentario ligeramente positivo, que me hizo sentir que mi humor le podía gustar a alguien más.

Cuando se lanza un grito, el eco afirma su realidad.

Aventuras editoriales

Hace unos días escribí sobre cómo van mis proyectos, así que no me repetiré. Con respecto a Patata, llevo mes y medio buscando editorial. Es la primera obra completa (y larga) de la que estoy satisfecho y sería bonito ver hasta dónde puede llegar.

Bla bla verano '16

No actualizo mucho el blog porque me gusta contar cosas cuando ya están bien encauzadas, pero sigo adelante con varios proyectos. Algunos incluso los termino :)

Patata

En mayo terminé de publicar el webcómic. En junio me dediqué a corregir fallos, escribir y dibujar extras y maquetar el tomo. Es un trabajo de cierta envergadura (220 páginas + 50 de extras) así que lo he enviado a varias editoriales. Ya tengo dos rechazos y estoy contento porque he recibido algunas valoraciones que me animan a seguir trabajando. Mi lista de editoriales no es muy larga, así que si Patata no encuentra su hueco ahí me plantearé publicarlo yo en blanco y negro. Habría que ajustar algunas cosas pero por las pruebas que he hecho quedaría bien.

Esquinas

Tenía unas páginas abandonadas desde 2013 y me apetecía terminarlas porque eran dibujos sencillos y los textos me hacían gracia. Disfruté terminándolo y el resultado le ha gustado a unas cuantas personas, así que he hecho más para celebrar las primeras 100 descargas. Tengo pendiente dibujar una tercera tanda para celebrar las 200.

El artista y la musa

En julio empecé con el tercer tomo y ya tengo dos capítulos hechos. Estoy contento porque, aunque no he sacado demasiadas páginas en estos dos meses, he sentado unas bases sólidas: tengo una plantilla bastante buena (nunca será perfecta), una paleta de colores de los personajes sistematizada, un esquema de portadas de capítulos y algunas cositas más. Iré sacando más páginas en los meses de otoño. Si puede ser rápido genial, si no qué se le va a hacer. La cosa es no parar hasta terminar. Si he podido hacer 220 páginas de Patata en quince meses, las 140 páginas ya bocetadas y rotuladas de esta temporada no tendrían que tardar ni la mitad. ¡Ojalá!

No me olvido del proyecto de rehacer la primera temporada. También la tengo rebocetada y rotulada y sólo hay que entintar y colorear. Me tienta ponerme antes con ella porque cualquier plan de publicación pasa por ella, pero como no tengo nada claro qué hacer en ese aspecto puedo plantearme dejarlo para después. Eso sí, sea como sea esta vez no quiero que la indefinición me paralice. La vida es corta, el tiempo pasa y he trabajado demasiado en esta serie como para que se quede todo a medias. Y quiero hacer más cosas que tengo paradas para poder terminar esta trilogía.

¡A ver si me deja la vida y me dejo yo!

Esperar demasiado

Ayer pensaba que había resuelto mi problema con AMS / Suburbu. Por fin había terminado unas portadas decentes, tenía los ebooks generados sin errores, me había rendido a la idea de la trilogía porque, si no, el cuarto volumen quedaba muy corto… y por fin había publicado la primera novela a Lektu. Sólo faltaba empezar a venderla y promocionarla.

Pero en ese momento me entró un sofoco, un vértigo, una vergüenza, y la retiré.

Me pregunto por qué me pasa esto.

Seguir adelante con los cómics

El cómic es algo extraño. Para empezar, no tiene un nombre claro: tebeo, tira, historieta, manga, novela gráfica… mil formas de llamar a las historias contadas con dibujos y (a veces pero no siempre) letras. Por otra parte, es un arte que se ha quedado en un lugar extraño en esta época audiovisual. No está muerto pero sí marginado por películas, televisión y videojuegos, incluso en las propias reuniones de aficionados. Puede entenderse esto como algo positivo porque la diversificación multimedia enriquece los «universos narrativos», pero por otra parte es algo que sólo pueden permitirse empresas con un mínimo de capacidad para movilizar trabajadores que inunden el mercado y la atención de los posibles interesados. Es algo reservado a la industria. A los autores de a pie les queda la dignidad del trabajo artesanal y algunos intentan la vía del prestigio novelagrafista impulsado por un estrecho grupo de críticos-connoisseurs, siguiendo un modelo no muy alejado del arte contemporáneo. Pero la gran mayoría de los que se enamoraron del «arte secuencial» tanto como para animarse a plasmar sus propias historias o abandonan o lo llevan como una afición o un vicio.

Calcetines largos 2015

Para celebrar el «Día de los calcetines largos» de 2015 he dibujado a Penélope y Patata, protagonistas de mi cómic Patata, que puedes leer libremente aquí.

Penélope y Patata, Día de los calcetines largos 2015 © 2015 Carlos Rioja, Gurrupurru

También he grabado el proceso y lo puedes ver a continuación, con "You are the reason" de Capsule como fondo musical.