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Límites

He visto este vídeo sobre lo requetetrucado que está todo en la música actual. Es alucinante el nivel de sofisticación que ha alcanzado todo. Es algo que también veo en los cómics, sobre todo en manga, cómic americano y quienes siguen esos estilos (generalizando mucho y a nivel comercial, sé que se hace de todo en todas partes).

Supongo que es normal cuando hay una competición feroz: los que ya están dentro deben distinguirse de los aficionados y los que quieren entrar necesitan alcanzar o incluso superar el nivel de los profesionales. Y yo miro esos tebeos que parecen colecciones de ilustraciones y creo que se les ha ido un poco de las manos el nivel de detalle. Que por supuesto como lector es una gozada, pero no sé si hace falta tanto trabajo para historias que se leen tan rápido. Aunque es cierto que también hay cómics que se nota que están hechos rápido y me resultan flojos, como Ms. Marvel Kamala Khan y Snotgirl, por citar un par de series recientes.

Tener éxito

Estoy leyendo «Making Money from Webcomics» y está bien, me está enseñando cuántas cosas he estado haciendo mal durante estos años.

¡Lo peor fue empezar!

No, en serio: lo peor que he podido hacer es creer que iba a crecer continuamente simplemente publicando mis cosas en internet. Resultó que no, que esto no es algo lineal y que nada ni nadie te garantiza nada.

Adiós y gracias, Subcultura

Empecé 2010 roto. Me fui recomponiendo poco a poco. Volví a dibujar. Me compré un ordenador portátil. Mi hermano me regaló una mochila para llevármelo a la biblioteca municipal, que estaba en lo alto de una colina. Me apunté en la escuela de idiomas para aprender alemán y me registré en Subcultura.

Acaba 2017*. A mi ordenador no le funcionan el wifi ni varias teclas y se calienta mucho con las webs modernas de internet, pero aún me permite dibujar. Mi mochila está descolorida y tiene las cremalleras medio rotas. La biblioteca ahora está en un subterráneo. Suspendí el B2 de alemán por tercer año (y ya no puedo repetir más cursos) y en pocas semanas Subcultura dejará de existir.

Resumen primer semestre 2014

A principios de año hice una lista de proyectos para este año. Vamos a ver cómo van :)

  1. Museo. Recibí los libros, envié los suyos a los autores y he vendido casi toda la tirada. Por esa parte estoy contento. La única cosa que me fastidia es no haber conseguido que se hablara más de él, pero uno hace lo que puede y hay que tener cuidado con ser un pesado. Me quedo con que muchos compradores de Vida cotidiana han repetido con Museo y que han aparecido compradores nuevos :)

  2. Los dos cómics cortos de El artista y la musa siguen esperando a que vea el momento adecuado de venderlos. Quizá cuando saque los tomos del cómic principal.

  3. Con respecto a la tercera temporada de El artista y la musa, ahora mismo estoy en medio de la segunda ronda de bocetos. Las líneas están muy definidas y para finales de mes quiero tener una maqueta rotulada para ver qué tal funciona todo. Estoy desanimado con otras cosas pero tengo mucha ilusión por sacar adelante esta historia. También estoy contento con cómo va quedando la primera temporada rehecha, y al trabajar alternativamente en las dos cosas creo que estoy consiguiendo bastante coherencia. Es mucho trabajo en silencio pero lo hago con gusto.


  4. Los proyectos de la chicas filósofas y la épica-fantástica de «El amor destruirá el mundo» los voy perfilando en ratos sueltos con boli y papel, pero aún falta para que me ponga en serio.

  5. ¡Terminé Suburbu! Y ya le he dado un par de repasos para dejarlo lo mejor posible. Ahora… pues no sé qué hacer. Lo mismo que con Chico. Y por mucho que digan que es mejor subir cosas a internet que dejarlas en un cajón, no veo gran diferencia si no hay un plan de promoción potente detrás.

Amateur

Creo que no puedo sostener más esa ilusión de que puedo ser profesional del escribir o del dibujar.

Los últimos años me lo he tomado más en serio que nunca y estoy contento con lo que he aprendido, mejorado y hecho. Lo mejor es que aún veo mucho espacio para explorar y mejorar, tengo muchas ideas que quiero desarrollar y estoy seguro de que tengo herramientas para hacerlo (o que puedo procurármelas).

Pero últimamente he perdido el empuje. No, no es un típico bajón de días ni semanas sino una tendencia de varios meses. Meses en los que me paso días sin dibujar, sin escribir, y luego cuando lo hago es a ráfagas o son cosas muy rápidas y escasas. Nadie que aspire a ser profesional puede permitirse eso. Un profesional (y alguien que quiera serlo) tiene que hacer «lo suyo» todos los días (o casi). Y hacerlo con cierta intensidad, con ciertas ganas. No puede permitirse perder la mano, la práctica, no puede permitirse dejar de mejorar un poco cada día.

Soy un amateur. Soy alguien que cuando se emociona lo da todo y que cuando pierde la pasión se dispersa. Y no me parece ni bien ni mal, es lo que es. Seguramente no echo de menos la ilusión de ser profesional sino la pasión por sacar adelante mis historias. Echo de menos dejarme llevar por esa fuerza que me hacía rellenar páginas y páginas de letras y dibujos. Es de lo mejor de la vida.

He terminado la novela

Así que supongo que debo hacer un repaso.

Nació en verano de 2007 como un cuentito y en otoño empecé a desarrollarla. Entre 2008 y 2009 la historia creció lenta y extraña, hasta que con la excusa de mi primer NaNoWriMo reescribí todo el primer bloque.

A partir del NaNo de 2010 ya me puse en serio y hasta el NaNo de 2011 escribí prácticamente el resto. También a finales de 2011 empecé a mover el primer bloque entre conocidos y editoriales sin ningún resultado.

En 2012 no escribí casi nada.

En 2013 me animé a publicar en internet el primer capítulo para ver si podía trasvasar algún lector de El artista y la musa a las novelas, pero los resultados han sido modestos. Sin embargo, el tener un lector que ha llegado hasta el final (gracias DD) me ha dado el empujón para terminar las dos últimas partes. Y cuando había recuperado el placer de escribir se ha terminado la historia. Podría continuar y me he resistido a cerrarla del todo por si quiero continuarla más adelante, pero he llegado al punto que quería.

Pensé que iba a estar contento por terminar, pero tengo una sensación de extrañeza. Ha sido tanto tiempo con esta historia abierta que aún no me creo que ya esté cerrada. También, al repasar todo el texto para corregir erratas y preparar alguna que otra ilustración, he ido recreándome una imagen de conjunto de todo y estoy bastante contento con el desarrollo y el resultado. He aprendido muchísimo escribiendo AMS/Suburbu y también ha sido muy importante en unos momentos bastante difíciles de mi vida.

No sé qué haré con el resultado, pero eso es otra historia. Lo que venía a contar es que la historia de Caro, Énqi y los demás ya tiene final y que esto bien se merece un helado.

Señoríos feudales del siglo XXI: Fiverr

Es fácil escuchar historias de gente que ha tenido éxito en internet. Gente que ha subido un vídeo, un libro o algo así y que se ha extendido como una plaga. Gente que ha hecho fama y dinero con internet. Claro, mucha gente quiere el mismo éxito, pero éste no es para cualquiera. No sólo hay que hacer las cosas mínimamente bien sino que además hay que estar ahí en el momento preciso. ¿Merece la pena preocuparse por esa clase de éxito, pues? Yo creo que más valdría jugar a la lotería.

En fin, el tema es que la enorme masa de hacecosas que jamás alcanzaremos esas famas espectaculares tenemos que buscar dinero de formas más sencillas. Las dos más típicas son o publicar nuestras obras y mercaderías relacionadas o bien ofrecer nuestra mano de obra para el propósito del pagador: los famosos encargos o commissions. Hay artistas que consiguen encargos y ventas de una forma relativamente fácil, pero a la mayoría nos cuesta horrores. Así que la idea de un sitio que facilite el proceso mola, ¿verdad?

La tierra hueca del arte

Hace unos meses me invitaron a participar en una exposición artística. Mola, ¿no? Pues no tanto.

La idea era que cada participante tenía que crear un obra específicamente para la exposición. Pintura, escultura, lo que quisiéramos. Eso sí, mi interlocutor me apremió a confirmar mi participación porque había que ir concretando cosas como el pago del seguro de las obras. Entonces pensé «¿y las obras que van a estar aseguradas quién las paga?».

¿Voy a poner mi tiempo, mis ideas y mi dinero para hacer algo exclusivo para una exposición que muy difícilmente me va a suponer algún beneficio tangible? Que sí, que está bien estar en cuantos más sitios mejor, pero porque estén interesados en lo que hago y porque lo valoren lo suficiente como para pagar algo por ello. Porque no necesito líneas que nadie lee en mi CV. No necesito «proyección», promesas ni halagos baratos. Lo que necesito es un apoyo tangible y sincero a lo que hago.

Así que me negué y seguí dibujando mis cosas.

NaNoFail 2012

Hoy terminan noviembre y el NaNoWriMo 2012. Ha sido mi cuarta participación y mi primer fracaso… y un fracaso bastante claro: apenas he llegado a la mitad de las palabras requeridas.

La gran mayoría no valen para la novela porque son puro stream of consciousness (¿Cómo se dice en español? Yo digo chorreo mental :)). Sí que me ha gustado lo del chorreo porque me parece una herramienta estupenda para la autoexploración… pero para poder escribir una historia así hay que estar muy metido en ella.

NaNoWriMo 2012

Esta medianoche empieza el NaNoWriMo 2012. Ya escribí sobre qué es el año pasado, así que me salto esa parte.

Este año no tengo nada preparado. Quería terminar de escribir el primer borrador de la última parte de AMS, La orilla del mar. Pero tengo el corazón y la cabeza en otra parte, así que no sé si podré. Quizá empiece a escribir por escribir y a ver qué sale. Tengo varios argumentos interesantes que me gustaría desarrollar. Unos son cuentos cortos, otros guiones de cómic. Quizá le eche narices y termine de una vez AMS. Quizá escriba cartas. Quizá haga un poco de esto y un poco de aquello. Lo único que sé de fijo es que escribiré, aunque no siga la ortodoxia nanowrimera.

A todo esto, creo que tengo que empezar a publicar AMS de alguna forma a partir de enero, porque se me está «pudriendo en el cajón» y eso es lo más triste que le puede pasar a una historia. Aún más cuando uno ha puesto tanto cariño y tanto tiempo en ella.

Anécdotas y favoritismos de «El artista y la musa»

  • Al principio la serie se iba a llamar «La musa y el artista», lo que habría hecho justicia a la posición de los personajes en la tira: ella está casi siempre a la izquierda y él a la derecha. Pero me equivoqué al titular la primera página y lo dejé estar.

  • La primera página la dibujé un martes por la noche y la publiqué a la mañana siguiente. Tardé menos de una hora en dibujarla. Nada que ver con la 63.2, que me llevó ¡14 horas!

  • Las camisetas del artista siempre son grises excepto en la página 3.

  • Para la ropa de la musa me inspiro en chicas reales que veo por la calle y alguna vez echo un vistazo a lookbook.nu – por ejemplo, la ropa de la musa en la tira 59 está basada en la que lleva esta chica.

  • Yo no quería que la musa se desnudase demasiado pronto, porque parece un recurso fácil para atraer lectores. Pero ella sí quería. En la tira cinco. Y creo que fue el momento adecuado para hacerlo: si hubiera esperado más tiempo lo que habría forzado habría sido el tapamiento.

  • La primera vez que dibujé al artista y la musa de cuerpo entero y de frente fue en el primer extra, que sucedía cronológicamente entre las tiras 16 y 17 y fue también la imagen de hype en Subcultura durante un par de meses.

  • En julio convoqué un concurso de guiones al que se presentaron seis guiones. El primer premio fue para iago por «Helado», y los dos finalistas fueron Neyebur por «Revistas» y Menos_Grande por «Yo soy tu madre». Curiosamente, iago fue el único participante que no era usuario de Subcultura.

Lo que espero de una editorial

En julio empecé a enviar propuestas sobre mi novela a editoriales y, a las que se dejaban, una copia del borrador. No esperaba una respuesta, si llegaba, por lo menos hasta enero o febrero del año que viene. Así que me sorprendí cuando, una noche de mediados de septiembre, llegué a casa y recibí el recado de que un editor había llamado diciendo que le había gustado el libro y que quería publicarlo, nada menos.

Hoy he terminado mi primera novela

Y me siento raro. No sabría definirlo más allá de una leve sensación de ligereza al caminar.

Quería terminar este borrador en algún sitio especial. La biblioteca está bien pero voy allí casi todos los días, así que me he acercado a Ibarla. Allí me he sentado en una roca casi plana al pie del arroyo y, con la luz del sol de la tarde filtrándose por las hojas y con sombras de un montón de mosquitos danzando sobre el teclado, he terminado de editar el borrador. Entonces, he mirado al agua y, en la otra orilla, un ratón olisqueaba entre las piedras. ¡Qué apropiado!

Después me he comido un helado (de Huevo Kinder), por supuesto. ¡Estas cosas hay que celebrarlas!

He tenido un anticipo de lo que, supongo, sentiré cuando termine la historia completa: una sensación de ligereza, de cierto vacío, una vaga tristeza mezclada con satisfacción y orgullo porque por fin he conseguido que la historia exista fuera de mi cabeza… y ganas de hacer más cosas.

Cosas nuevas

Ya he escrito alguna vez que me encanta dibujar una tira periódica porque tiene que ser espontánea y, una vez está terminada, ya no la miro, tengo que centrarme en la siguiente. Bueno, alguna vez sí que se me va el pensamiento atrás y pienso: «Podría rehacer esto mucho mejor ahora…». Pero después pienso: «¿Para qué voy a rehacer una tira vieja cuando puedo hacer una nueva?».

He venido siendo el tipo de persona que hace una cosa y se queda embobado viéndola. Pero esa forma de actuar me ha llevado muchas veces a hacer poco, a no mejorar, a estancarme. No es una buena estrategia si quiero hacer arte, porque ahí está la gracia del asunto: hacer, no pasarme el tiempo embobado con cosas que, una vez terminadas, ya son antiguas. Y siento ganas de hacer, y de ir borrando cosas de mi portafolio, no porque ya no me gusten sino porque lo viejo deja paso a lo nuevo y todo lo anterior a «ayer» ya no me representa.

Ya que estamos, ahí va lo último que hecho hoy :) Un fanart de Cibo, una de los protagonistas de la epopeya futurista de Tsutomu Nihei, BLAME!

Cibo fanart - Cibo is a character of Tsutomu Nihei
Cibo - Blame fanart

Mis experiencias editoriales

Cuando tenía ocho años se me ocurrió enviar una carta a la editorial SM. Seguramente tomé la dirección de algún libro de El Varco de Vapor, mi referente literario absoluto por aquel entonces. En aquella carta, me dirigí al director (o a alguien) parecido contándole que quería escribir un libro – y publicarlo. No recuerdo tener nada en concreto escrito, sólo el deseo de escribir, y ya estaba llamando a la puerta de la industria.