Mostrando entradas con la etiqueta ideas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ideas. Mostrar todas las entradas

Margaritas en el arcén

Este año he leído un par de tebeos que tocan el tema de los artistas que lo dejan. No suelo leer historias así, supongo que por el miedo a identificarme con esos autores que fracasan. Es más productivo no pensar en fallar y ponerse a escribir y dibujar como si no hubiera mañana, que ya saldrán las cosas. Y si se falla, si se constata la ruina, mejor taparla y olvidarla.

El alma de los artistas

«Nunca me abandones» (Never let me go) es una novela (y una película) que cuenta la vida de Kathy y sus amigos Tom y Ruth desde su infancia en el colegio interno de Hailsham hasta su juventud tardía. La historia parte de una premisa de ciencia ficción pero lo importante es la experiencia de unos chicos atrapados en un mundo frío y aparentemente tranquilo como un estanque en invierno.

Ryu y Mai



Mai se burlaba de Ryu porque su equipo de baloncesto siempre pierde. Aún así, siempre iba a verle. Y en el último partido de la temporada, cuando estaban a punto de ganar su único partido, pierden porque Ryu falla la última canasta. Se fue a llorar a una esquina, desconsolado. Entonces Mai le ofreció su pañuelo y le dijo que tampoco pasa nada, que la cosa es divertirse y que tiene mérito seguir intentándolo aunque se pierda. Desde entonces son amigos.

Mi propuesta para el concurso de parejas de Chándales de pasión, un divertido webcómic sobre chándales y amoríos adolescentes :) Me ha gustado probar con líneas más finas y colores fluorescentes.

Proyectos y motivaciones

Hace poco me he dado cuenta de que con Esquinas he conseguido tener un proyecto paralelo que es tal. Lo he simplificado mucho y ocupa un tiempo y un lugar manejables. Acumulo notas, les doy forma en algunos ratos libres y luego dibujo capítulos enteros en sesiones de un par de horas, en días sueltos. En general estoy contento. Y me he dado cuenta de que no es que sea un desastre gestionando mis proyectos, sino que cada cual tiene unas motivaciones y condicionantes distintos. Hay que saber reconocerlos y ser realista.

Si no lo haces tú no lo va a hacer nadie

Eso me digo cuando estoy de bajón con mis cómics. ¿Que es difícil, largo, a veces pesado, dolorosamente imperfecto y quizá no le importe a nadie? Quizá. Pero mi cómic, mis personajes, me importan a mí, y quiero que existan a su manera. Y si no lo hago yo no lo va a hacer nadie más. ¡Así que adelante!

(Por supuesto, esto lo digo desde un enfoque autoral amateur. Si hubiera presiones comerciales estaríamos hablando de otra cosa.)

Señoríos feudales del siglo XXI: Fiverr

Es fácil escuchar historias de gente que ha tenido éxito en internet. Gente que ha subido un vídeo, un libro o algo así y que se ha extendido como una plaga. Gente que ha hecho fama y dinero con internet. Claro, mucha gente quiere el mismo éxito, pero éste no es para cualquiera. No sólo hay que hacer las cosas mínimamente bien sino que además hay que estar ahí en el momento preciso. ¿Merece la pena preocuparse por esa clase de éxito, pues? Yo creo que más valdría jugar a la lotería.

En fin, el tema es que la enorme masa de hacecosas que jamás alcanzaremos esas famas espectaculares tenemos que buscar dinero de formas más sencillas. Las dos más típicas son o publicar nuestras obras y mercaderías relacionadas o bien ofrecer nuestra mano de obra para el propósito del pagador: los famosos encargos o commissions. Hay artistas que consiguen encargos y ventas de una forma relativamente fácil, pero a la mayoría nos cuesta horrores. Así que la idea de un sitio que facilite el proceso mola, ¿verdad?

La tierra hueca del arte

Hace unos meses me invitaron a participar en una exposición artística. Mola, ¿no? Pues no tanto.

La idea era que cada participante tenía que crear un obra específicamente para la exposición. Pintura, escultura, lo que quisiéramos. Eso sí, mi interlocutor me apremió a confirmar mi participación porque había que ir concretando cosas como el pago del seguro de las obras. Entonces pensé «¿y las obras que van a estar aseguradas quién las paga?».

¿Voy a poner mi tiempo, mis ideas y mi dinero para hacer algo exclusivo para una exposición que muy difícilmente me va a suponer algún beneficio tangible? Que sí, que está bien estar en cuantos más sitios mejor, pero porque estén interesados en lo que hago y porque lo valoren lo suficiente como para pagar algo por ello. Porque no necesito líneas que nadie lee en mi CV. No necesito «proyección», promesas ni halagos baratos. Lo que necesito es un apoyo tangible y sincero a lo que hago.

Así que me negué y seguí dibujando mis cosas.

Apología de la caligrafía y el garabato

Uno de los problemas más comunes en el diseño gráfico, especialmente al comienzo de la actividad profesional, es el afán por diseñarlo todo. No se puede dejar nada al azar, todo debe estar predispuesto… y el resultado son sobre-diseños, piezas saturadas (podría hacerse un símil con el sonido de mucha de la música producida en la última década). Parecería, pues, que es una tendencia global y multidisciplinar la búsqueda de lo más alto posible, de epatar los sentidos como vía a la excelencia. ¿Es realmente este el camino?

Ser autor hoy

Algunos apuntes sobre ser autor en el mundo actual. No elaboro porque soy amateur, hala.

Cultura, simulacro y técnica

Estoy releyendo Cultura y simulacro, de Jean Baudrillard. Es un libro interesantísimo. De momento, quiero reseñar esta lista con las fases de la imagen en su camino de ser un reflejo de la realidad a un simulacro completamente ajeno y autorreferencial:

Las fases sucesivas de la imagen serían éstas:

  • es el reflejo de una realidad profunda
  • enmascara y desnaturaliza una realidad profunda
  • enmascara la ausencia de realidad profunda
  • no tiene nada que ver con ningún tipo de realidad, es ya su propio y puro simulacro.

Esto me interesa mucho porque en las ficciones, sobre todo en las visuales, hay «algo» que a veces me convence y a veces no y no sabía definirlo. Algo que iba más allá de la «calidad» entendida como «acabado», como «técnica». Hay historietas que son poco más que garabatos que me llegan muy adentro. Sin embargo, hay otras que tienen un trabajo y una dedicación impresionantes detrás y me dejan completamente indiferente.

A ver si va a ser que lo principal no es saber escribir o dibujar «bien», el culto a la técnica, sino expresar algo profundo. A ver si va a ser que deberíamos aprender a callar para poder escucharnos.

Bello

Iba paseando, pensando en lo bonitas que son las cosas que en principio no se consideran bonitas, como por ejemplo bichos raros del fondo del mar. Fascinantes quizá, pero bonitas no. Entonces me ha venido esta frase a la cabeza:

Bello es todo lo que no puede ser de otra forma.

Y claro, tiene sentido. Cuando algo no me gusta quiero que sea de otra forma o, sencillamente, que no sea. Pero cuando algo me gusta, cuando algo me parece bello, no le veo defectos. Y si los tiene me da igual, porque si no los tuviera ese algo dejaría de ser ese algo. Entonces comprendo que los defectos siempre han estado en mi visión, en mi deseo de que ese algo sea otra cosa. Que en cuanto soy capaz de aceptar algo como es alcanzo a percibir su belleza.

Esto no me pasa tanto con lo humano, claro. La sociedad y las formas de organizarnos. Sí que pienso que podrían ser de otra forma, pero son tan complicadas… ¿Cómo puedo hacer algo? Pues, como decía Ramón Trecet en Diálogos 3:

Buscad la belleza, que es la única protesta que merece la pena en este asqueroso mundo.

Aunque parezca que todo se ha vuelto enorme y lejano, en realidad seguimos aquí, con nuestras cosas pequeñas y sencillas, y sólo podemos hacer una cosa a la vez. Una cosa real a la vez. Y ahí está la belleza.

Y ya.

Sobre el Cristo de Borja y la iconolatría

Se ha hablado mucho sobre el Cristo de Borja. Resumiendo: una pintura de Cristo estaba hecha un asco y una mujer mayor, Cecilia Giménez, se puso a repintarla, reinterpretándola más que restaurándola. Unos se ríen de su estilo, otros se llevan las manos a la cabeza por la «chapuza».

Ecce Puella

Pues a mí me parece muy bien lo que ha hecho esta mujer. En lugar de quedarse quieta viendo la decadencia de la representación de algo que ella ama, ha actuado y le ha dado una nueva vida. Y lo ha hecho de cara a todo el mundo, con la honestidad, el cariño y la transparencia que le falta a esos imbéciles que ahora dicen que la van a denunciar por «desfigurar» una obra que ya estaba desfigurada por la dejadez y la indiferencia. Así están las cosas: alguien hace algo desinteresadamente, por amor, y el mundo se le echa encima, riendo como hienas o rasgándose las vestiduras con infinita hipocresía.

En cuanto a la obra en sí, yo estoy encantadísimo con lo que ha hecho esta mujer. Ya está bien de tanta iconolatría. Las imágenes son imágenes, cada generación debe tener las suyas. Los valores pueden ser parecidos, pero la forma de expresarlos y vivirlos es propia de cada individuo, de cada grupo. ¿Conservar lo antiguo? Siempre que no vaya contra la vida. Porque lo primero es fomentar la vida, abrir nuevas posibilidades, no encerrarnos en un laberinto de antigüedades en el que el aire enrarecido de viejas formas e ideas nos ahogará. ¿Hay algo más importante en la vida que vivir?

Los viejos pintores ya tuvieron su oportunidad. Dejémosles a los nuevos. Aunque sean ancianas y no nos guste cómo pintan. Tienen su derecho a expresarse y si para eso hay que pintar sobre lo viejo, pues se pinta, como hacen los grafiteros en las ciudades. La vida es efímera, así es el arte.

(Y lo dice alguien con unos problemas tremendos para soltar lastre)

Dibujar bien

Hace un par de noches pregunté en Twitter qué consideraba cada uno que era dibujar bien. Obtuve bastantes respuestas, y la cosa dio incluso para que QnanG4284 escribiera y dibujara un artículo sobre el asunto.

Me ha llamado la atención que todas las respuestas, en ambos sitios, se han referido al producto de la actividad, no a la actividad en sí. Parece que se asume que no importa tanto el proceso como el producto y, si nos ponemos a discutir sobre el proceso, seguramente terminaremos discutiendo sobre asuntos técnicos. Que son interesantes, pero no esenciales. Entonces me he acordado del comentario de Kanif Beruna en la entrada anterior:

Al final el placer de crear es el verdadero objetivo, no la obra en sí.

Esto me encaja. Para mí, dibujar bien es disfrutar haciéndolo. Un artista que no lo pasa bien mientras trabaja no creo que pueda ser bueno, porque ese disgusto y ese sufrimiento tienen que colarse en su obra a la fuerza. Y no hay nada más bueno que la felicidad. Ojo, entiendo la bondad no como algo basado en un criterio moral (y las normas estéticas son otra clase de moral), sino como un estado de conciencia.

Uno no es bueno ni feliz porque siga normas ni porque lo digan los demás: uno es feliz porque sí. No hay que buscarle excusas ni justificaciones. ¿Eres feliz dibujando? Pues ya lo estás haciendo bien. Aunque pintes palos. Y evolucionarás, porque si amas lo que haces cada vez lo harás mejor. Sea lo que sea eso, que cada uno tiene su propio camino.

¡Disfruta!

Arte y sinceridad

Me he pasado años escribiendo historias y cómics que no iban a ninguna parte. O que directamente ni nacían. Quería escribir, quería dibujar, pero no desde mis tripas. Lo que yo podía tener que decir nunca era lo suficientemente interesante, o gracioso, o guay. Así que trataba de hablar con palabras ajenas y claro, quedaba una cosa rara que no me satisfacía a mí ni a nadie.

Podría haberme ahorrado todo eso haciéndome una pregunta: «¿A quién quiero satisfacer con lo que hago?». Si quiero gustar a todo el mundo, entonces no puedo hacer nada. Si quiero gustar a demasiadas personas, mis obras estarán tan constreñidas que serán una caca. Pero incluso si sólo quiero gustarme a mí mismo puede haber problemas.

Sé que no soy mi arte, pero en él pongo mi ser y es un reflejo de lo que soy. Por tanto es fácil verse tentado a compensar carencias y añadir virtudes: de ahí los tebeos de seres poderosos y los de amoríos ultrarrománticos. Podemos usar el arte como una máscara para refugiarnos de la realidad… pero también puede ser una forma de prepararse para ella, de verla con más claridad.

La clave está en la sinceridad. En escribir y dibujar desde lo más profundo de mí, o al menos de lo más profundo posible. Aunque lo que salga me avergüence, me cabree o me deprima. Por poner una imagen: veo el arte como la labor de despejar el camino a un manantial que brota del fondo de la tierra. El artista sólo tiene que apartar la maleza –y a sí mismo– y dejar que el agua corra.

No tengo especial interés en perfeccionar mis habilidades porque sí. Si mejoro es como consecuencia de buscar expresarme más claramente. No busco ser un buen artista. De hecho, me importa un rábano cómo se me quiera llamar. Me he pasado mucho tiempo tratando de encajar en una definición, después tratando de dar una yo mismo… y no funciona. Por eso ya no digo que soy un artista, sólo que dibujo. Es más real, ¿verdad?

Todo es más sencillo de lo que parece. ¿Quieres dibujar? Dibuja con lo que tengas. A medida que necesites más ya irás buscándolo. Es importante dominar mínimamente el medio para poder expresarse con claridad, pero eso llega con un la práctica. Lo principal es qué se cuenta y la alegría y el amor con los que se hace.

No es una carrera por ser mejor que otros, ni siquiera por ser mejor que uno mismo. Se trata de expresar la realidad propia.

¿Por qué son importantes las historias?

Porque la vida es la vida, pero para comprenderla nos la contamos. Y de cómo nos la contamos depende cómo la vivimos.

Las cosas no son como son. Son como las contamos. ¡Así que cuidado! Las historias pueden ser una cárcel… o un trampolín para ampliar nuestro universo.

Y no olvidemos que las historias no sólo son palabras: también gestos, olores, imágenes… incluso personas-máscaras. Todo lo que sucede en el tiempo forma parte de una historia.

Y ya.

¿Por qué escribir? ¿Por qué contar? ¿Por qué vivir?

Escribiendo mi novela he llegado a pensar alguna vez en cosas como «¿y por qué me habré metido en este berenjenal?». Pues por lo mismo por lo que estoy vivo, por lo mismo por lo que quiero vivir. Porque construimos nuestra realidad de la misma forma que contamos nuestras historias. Y queremos vivir. Nos engañamos terriblemente cuando pedimos paz y tranquilidad. ¡Eso ya lo tenemos en el fondo de nuestro ser! Estamos vivos porque queremos acción.

¡Hola!

Gurrupurru con una piedra ¡Hola! Me llamo Carlos Rioja y lo que más me gusta en el mundo son las historias. Ya sean cuentos al pie de una hoguera, cuatro palabras mal escritas en la puerta de un baño, una película, un fanzine, una coreografía, un tebeo, una canción… Algunas formas me llenan más que otras, algunas las comprendo mejor, pero lo importante, lo milagroso, es el hecho de que alguien se expresa y alguien recibe. Es más que comunicación, es más que compartir: es vivir.

Quizá por eso no puedo definirme. Dibujo chicas, chicos y algún animal (a ver cuando me pongo con los «entornos»), escribo cuentos y reseñas, codifico sitios web, diseño gráficos, a veces aporreo la guitarra, saco fotos, monto vídeos… ¿Qué soy? ¿Qué más da, mientras encuentre formas de expresar y disfrutar? He pensado en inventar algún nuevo título, que también es algo creativo, y me gusta «escriba posmoderno». Los escribas hacían un poco de todo: diseñaban las páginas, las caligrafiaban, las ilustraban con mucho cuidado… Y lo de posmoderno lo añado por hacer referencia a mi época, aunque no comparta cosas de la filosofía posmodernista. De todos modos, cada vez me interesan menos los edificios polvorientos de la filosofía. ¡Con lo a gusto que se está en la calle y en los jardines!

¿Por qué «gurrupurru»? Es el sonido que hacen los patos al zambullirse, según una tribu australiana. Pero esto lo supe después: el nombre vino a mí, vía inconsciente colectivo, cuando tuve que bautizar a un pajarillo del NeoPets, allá por 2002. El pajarillo se quedó allí, pero el nombre me siguió hasta que busqué su significado. Y qué bonita analogía encierra: ¡Gurrupurru! y el pato se zambulle en el agua en busca de comida. ¡Gurrupurru! y yo me sumerjo en el río del arte, en el río de la vida, buscando significados.