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He terminado la novela

Así que supongo que debo hacer un repaso.

Nació en verano de 2007 como un cuentito y en otoño empecé a desarrollarla. Entre 2008 y 2009 la historia creció lenta y extraña, hasta que con la excusa de mi primer NaNoWriMo reescribí todo el primer bloque.

A partir del NaNo de 2010 ya me puse en serio y hasta el NaNo de 2011 escribí prácticamente el resto. También a finales de 2011 empecé a mover el primer bloque entre conocidos y editoriales sin ningún resultado.

En 2012 no escribí casi nada.

En 2013 me animé a publicar en internet el primer capítulo para ver si podía trasvasar algún lector de El artista y la musa a las novelas, pero los resultados han sido modestos. Sin embargo, el tener un lector que ha llegado hasta el final (gracias DD) me ha dado el empujón para terminar las dos últimas partes. Y cuando había recuperado el placer de escribir se ha terminado la historia. Podría continuar y me he resistido a cerrarla del todo por si quiero continuarla más adelante, pero he llegado al punto que quería.

Pensé que iba a estar contento por terminar, pero tengo una sensación de extrañeza. Ha sido tanto tiempo con esta historia abierta que aún no me creo que ya esté cerrada. También, al repasar todo el texto para corregir erratas y preparar alguna que otra ilustración, he ido recreándome una imagen de conjunto de todo y estoy bastante contento con el desarrollo y el resultado. He aprendido muchísimo escribiendo AMS/Suburbu y también ha sido muy importante en unos momentos bastante difíciles de mi vida.

No sé qué haré con el resultado, pero eso es otra historia. Lo que venía a contar es que la historia de Caro, Énqi y los demás ya tiene final y que esto bien se merece un helado.

NaNoWriMo 2012

Esta medianoche empieza el NaNoWriMo 2012. Ya escribí sobre qué es el año pasado, así que me salto esa parte.

Este año no tengo nada preparado. Quería terminar de escribir el primer borrador de la última parte de AMS, La orilla del mar. Pero tengo el corazón y la cabeza en otra parte, así que no sé si podré. Quizá empiece a escribir por escribir y a ver qué sale. Tengo varios argumentos interesantes que me gustaría desarrollar. Unos son cuentos cortos, otros guiones de cómic. Quizá le eche narices y termine de una vez AMS. Quizá escriba cartas. Quizá haga un poco de esto y un poco de aquello. Lo único que sé de fijo es que escribiré, aunque no siga la ortodoxia nanowrimera.

A todo esto, creo que tengo que empezar a publicar AMS de alguna forma a partir de enero, porque se me está «pudriendo en el cajón» y eso es lo más triste que le puede pasar a una historia. Aún más cuando uno ha puesto tanto cariño y tanto tiempo en ella.

Cosificar

Cuando uno escribe y dibuja historias es fácil caer en una especie de revanchismo de la realidad. Sobre todo al principio, cuando uno puede creer que en sus mundos personales manda él… así, se han escrito y dibujado un montón de historias predecibles y aburridas. Entonces suele hablarse de fallos en la trama, de carencias en el ritmo narrativo, de mala ambientación… y todo eso es importante, pero para mí el principal error es cosificar a los personajes.

«Carta a la tele» en Ohio #7

En enero ya hablé de la Revista OHIO, así que no me repito. En el último número el tema es la tele, y me ha venido genial para arreglar cuentas con ella. No sólo con este dibujo, sino con una carta. Si tienes curiosidad por leer esto y más cosas majas, puedes hacerlo en Scribd y en Isuu. Y si después te apetece comentar algo, no te prives :)



¿Por qué son importantes las historias?

Porque la vida es la vida, pero para comprenderla nos la contamos. Y de cómo nos la contamos depende cómo la vivimos.

Las cosas no son como son. Son como las contamos. ¡Así que cuidado! Las historias pueden ser una cárcel… o un trampolín para ampliar nuestro universo.

Y no olvidemos que las historias no sólo son palabras: también gestos, olores, imágenes… incluso personas-máscaras. Todo lo que sucede en el tiempo forma parte de una historia.

Y ya.

«¿Por qué no?» en Ohio #6

OHIO es una revista trimestral que recoge casi cualquier manifestación creativa, desde poemas hasta fotografía, vídeo… es una revista muy diversa, así que es fácil que haya algo para cada tipo de lector. Y la lectura es rápida y asequible: cada autor dispone de un máximo de tres páginas, así que es difícil que alguien se ponga demasiado pesado :)


En su último número, cuyo tema es Teen Spirit, el espíritu adolescente, he colaborado con una pequeña historia y una pareja de dibujos llamados «¿Por qué no?». ¡Corre a leerlo! :)

2011, ¿misión cumplida?

Hace un año me hice una lista de objetivos para 2011. Era una lista bastante modesta, pero recuerdo que en su momento dudaba de poder cumplirla:

NaNoWriMo 2011: resumen



Por tercera vez, he conseguido escribir las 50.000 palabras en un mes del NaNoWriMo. ¿Y qué siento? Pues que ha sido un NaNo muy distinto a los anteriores, y hasta el final he seguido empeñado en trabajar como antes, pero al verle las orejas al lobo -lo cual no era para tanto, pero ya sabemos que una cosa son las sensaciones y otra las apreciaciones racionales- todo ha dado un vuelco. Y me refiero a escribir rápido, sin dejarme nada en la cabeza, tecleando tan rápido como puedan mis manos. Y me he dado cuenta de que la finalidad primordial del NaNo, del Write Or Die y todo esto, es eso, hacer volar las manos, hacer volar la imaginación, para que, aquí o allá, en medio de toda esta maraña de palabras, surja la historia.

Notas sobre «El artista y la musa»

Escritas al final de la primera temporada de mi webcómic El artista y la musa.

1

Empecé a dibujar EAyLM porque tenía ganas de hacer algo como cuando era un crío, con desinhibición y entusiasmo. Llevaba años garabateando y planificando historias que no iban a ninguna parte y, precisamente, cuando dejé de especular, sucedió.

Una mañana de enero, estudiando en la biblioteca, vi a una chica que me gustaba. En cuanto llegué a casa la dibujé. Pensé en qué pasaría si le enseñaba el dibujo, y me imaginé la escena de la primera tira. Me reí y seguí a lo mío, pero el chiste no acababa de írseme de la cabeza. Tuve que dibujarlo. Cuando algo me bulle dentro tengo que dibujarlo para dejarlo ir.

Pero esta vez no fue suficiente. La musa del chiste acababa de nacer y no estaba dispuesta a perderse en mi limbo de personajes inutilizados. ¡Quería seguir viva! Y tenía mucho que decir, como el artista. Yo como autor no tenía excusa: se me ocurrían un montón de situaciones y chistes. Lo único que tenía que hacer era dedicarles un poco de tiempo y dibujarlos. Pero no se conformaron con una docena… llevamos juntos casi cien páginas y aún queda mucho por contar :)

NaNoWriMo 2011

Esta noche empieza el NaNoWriMo, ese festival de la escritura que nos alegra noviembre a unos cuantos locos. Claro, yo tengo que participar. Es mi tercer año y quiero aprovechar esta ola de frenesí literario para escribir el último libro de mi saga de aventuras. Es difícil que lo termine, pero seguro que le pego un buen empujón.

La idea del NaNoWriMo es empezar una historia desde cero y terminarla en el mes. Me encantaría hacerlo, porque tengo varias historias que me intriga explorar, pero hace un tiempo me prometí que terminaría las cosas que me importan. Aunque eso me convierta en un NaNo-heterodoxo, que tampoco importa tanto como divertirse. Porque esto va de divertirse escribiendo, aunque no sea una novela, aunque no se llegue a 50.000 palabras. Cuando pienso en NaNoWriMo no pienso en reglas sino en tazas de cacao, sprints a medianoche, intimidad con mis personajes, sorpresas inesperadas, vagabundeo por los nanoforos… y en pincharnos unos a otros para seguir adelante. Cada uno con lo suyo, con sus problemas y sus alegrías, pero todos adelante. Sea como sea el resultado, ¿no es hermoso el proceso?

Si te animas a participar, en NaNolandia me llamo Charles Riverleaf. Y si no, disfruta haciendo lo que hagas ;) ¡Feliz NaNo a todos!

Miedo al agua

En junio escribí que tenía entre manos un tebeo / cuento ilustrado para niños, ¿verdad? Pues se ha convertido en un cuento sobre el miedo al agua. Y digo «se ha» porque mi trabajo realmente consiste en sentarme, respirar tranquilo y dejar que salga lo que tiene que salir. Lo demás sucede.

Corrigiendo

Quería hacer algo diferente en agosto. Escribir una historia sencilla, con una sola trama y pocos personajes. Algo que mi abuela pudiera disfrutar, porque se puso a leer El corazón del desierto (AMS1) y, claro, con tanto nombre extraño y ser sobrenatural se perdía. También me apetecía probar suerte con el premio El Barco de Vapor. No me gustan los concursos, pero me apetecía mucho intentarlo en este caso concreto.

Y llegó la «proof copy»

El corazón del desierto

Sé que sólo es una copia de prueba para mí mismo, que necesita una buena revisión antes de ser publicable, que bla bla bla… Pero qué alegría me ha dado ver mi borrador en forma de libro de papel y cartón. ¡Gracias, Nanowrimo y Createspace! Ahora, a llenarlo de tachones rojos :)

Seis meses de 2011

Si algo he aprendido en estos seis últimos meses es que no hay nada como ponerme objetivos claros para ir avanzando con los proyectos. También que un proyecto creativo (qué aparatoso suena) tiene vida propia, y que está bien que sea así. En cualquier caso, voy a hacer un resumen de lo que he cosechado en este semestre.

Es junio y llueve como en otoño

Efectivamente, el título no tiene nada que ver con la nota :)

La musa y la fotocopiadora

  1. La última página de El artista y la musa me pedía algo mono y ahí está.

  2. Este finde me voy a pegar una panzada de dibujar El artista y la musa para tener más tiempo libre la semana que viene y poder dibujar otra historieta. Es un cuento para niños y mayores sobre patos, agua, flores y chicas. Me encanta porque es de esas historias simples-pero-no-tan-simples y porque ha surgido prácticamente sola.

  3. Casi más difícil que escribir una novela es comentar algo de ella sin decir otra cosa que cuentas de palabras y abstracciones así. De verdad que lo odio. Así que seré breve: esta semana he comprendido que la segunda parte de la novela en realidad son dos partes. Así que puedo decir que he terminado de editar la segunda parte (unas 64.000 palabras), que me queda por editar la tercera (unas 78.000 palabras) y por escribir la cuarta y última. ¿Qué siento? Que la historia me sigue motivando, si cabe más que antes. ¡Es tremendo! :D

  4. Me he hecho una lista de editoriales en las que probar suerte con el manuscrito de la primera novela. Ha sido una tarea algo pesada, aunque he encontrado editoriales que no conocía y que tienen muy buena pinta, como por ejemplo Editorial Minúscula. Ahora… ¡a ver!

¿Por qué escribir? ¿Por qué contar? ¿Por qué vivir?

Escribiendo mi novela he llegado a pensar alguna vez en cosas como «¿y por qué me habré metido en este berenjenal?». Pues por lo mismo por lo que estoy vivo, por lo mismo por lo que quiero vivir. Porque construimos nuestra realidad de la misma forma que contamos nuestras historias. Y queremos vivir. Nos engañamos terriblemente cuando pedimos paz y tranquilidad. ¡Eso ya lo tenemos en el fondo de nuestro ser! Estamos vivos porque queremos acción.

Hoy he terminado mi primera novela

Y me siento raro. No sabría definirlo más allá de una leve sensación de ligereza al caminar.

Quería terminar este borrador en algún sitio especial. La biblioteca está bien pero voy allí casi todos los días, así que me he acercado a Ibarla. Allí me he sentado en una roca casi plana al pie del arroyo y, con la luz del sol de la tarde filtrándose por las hojas y con sombras de un montón de mosquitos danzando sobre el teclado, he terminado de editar el borrador. Entonces, he mirado al agua y, en la otra orilla, un ratón olisqueaba entre las piedras. ¡Qué apropiado!

Después me he comido un helado (de Huevo Kinder), por supuesto. ¡Estas cosas hay que celebrarlas!

He tenido un anticipo de lo que, supongo, sentiré cuando termine la historia completa: una sensación de ligereza, de cierto vacío, una vaga tristeza mezclada con satisfacción y orgullo porque por fin he conseguido que la historia exista fuera de mi cabeza… y ganas de hacer más cosas.

De finales

Hace una semana y media que terminé la edición del primer «libro» de AMS, pero hay una parte que no terminaba de gustarme. Una parte crucial de la historia, porque en ella se ponen los cimientos y las pistas que llevan a la conclusión lógica de la trama. Me he acordado entonces de eso que llaman «mentalidad del moribundo»: ver la vida desde su final para saber darle a cada cosa su debida importancia. Pues lo mismo con la historia: necesitaba conocer mejor el final para ser capaz de definirla bien.

Sí, tenía varias ideas vaporosas sobre el final por ahí escritas, pero necesitaba sentarme y ver qué final me pedía cada personaje y cómo encajarlos todos. Así que eso he hecho estos días y, vaya, cómo cambia todo. Para empezar, he visto que dos personajes que no funcionaban del todo por separado en realidad eran… ¡uno mismo! E importante.

Si hubiera tenido esto más claro desde el principio quizá habría avanzado más rápido. Bueno, y también si hubiera tenido más claro que tenía que ponerme objetivos tangibles. Pero aquí estoy ahora, con menos de un tercio de la historia por escribir. Creo que no más de 20-30.000 palabras hasta completar el final. Y sí, tengo que terminar la novela ya, completa, de una sola vez. Siendo justo, no puedo cortar la primera parte y decir que eso es una novela, cuando en ese punto aún quedan un montón de cosas por resolver. Un cliffhanger de puta madre, pero un pitorreo también. Ahora bien, a ver quién se atreve con una novela de 700 páginas… En cualquier caso, quiero terminarla. Sea cual sea su destino.

Cortar, rascar y pulir

Editando mi historia me llama la atención la cantidad de vueltas que doy en las primeras versiones, incluso cuando tengo un esquema preparado de antemano. Supongo que es porque no soy un creador, sino un descubridor. O quizá una especie de escultor, porque la historia está ahí: sólo es que tengo que cortar, rascar y pulir hasta que se comprenda y se sienta lo mejor posible.

Lo que me importa

Me importan una mierda los misterios y los tejemanejes de la gentuza que trata de manipular a los personajes desde las sombras. Lo que me importan son los personajes, lo que les pasa, lo que son capaces de hacer en sus circunstancias. ¿Qué más dá por qué les pasa lo que les pasa? Lo que importa es lo que sienten, lo que piensan, lo que hacen. Ahí está la historia.

Marzo: 50.880

Quería regalarme el primer borrador completo de AMS1 para mi cumpleaños, pero aún le quedan unas cuantas horas. Ay. ¡En fin! Tengo muchas ganas de terminar este borrador para poder sentir que tengo un libro completo entre manos. Un libro imperfecto aún, pero un libro. Porque hasta entonces es como si hubiera metido un montón de horas en algo vaporoso, cogido con alfileres, algo que puede irse volando en cualquier momento.