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NaNoFail 2012

Hoy terminan noviembre y el NaNoWriMo 2012. Ha sido mi cuarta participación y mi primer fracaso… y un fracaso bastante claro: apenas he llegado a la mitad de las palabras requeridas.

La gran mayoría no valen para la novela porque son puro stream of consciousness (¿Cómo se dice en español? Yo digo chorreo mental :)). Sí que me ha gustado lo del chorreo porque me parece una herramienta estupenda para la autoexploración… pero para poder escribir una historia así hay que estar muy metido en ella.

NaNoWriMo 2012

Esta medianoche empieza el NaNoWriMo 2012. Ya escribí sobre qué es el año pasado, así que me salto esa parte.

Este año no tengo nada preparado. Quería terminar de escribir el primer borrador de la última parte de AMS, La orilla del mar. Pero tengo el corazón y la cabeza en otra parte, así que no sé si podré. Quizá empiece a escribir por escribir y a ver qué sale. Tengo varios argumentos interesantes que me gustaría desarrollar. Unos son cuentos cortos, otros guiones de cómic. Quizá le eche narices y termine de una vez AMS. Quizá escriba cartas. Quizá haga un poco de esto y un poco de aquello. Lo único que sé de fijo es que escribiré, aunque no siga la ortodoxia nanowrimera.

A todo esto, creo que tengo que empezar a publicar AMS de alguna forma a partir de enero, porque se me está «pudriendo en el cajón» y eso es lo más triste que le puede pasar a una historia. Aún más cuando uno ha puesto tanto cariño y tanto tiempo en ella.

NaNoWriMo 2011: resumen



Por tercera vez, he conseguido escribir las 50.000 palabras en un mes del NaNoWriMo. ¿Y qué siento? Pues que ha sido un NaNo muy distinto a los anteriores, y hasta el final he seguido empeñado en trabajar como antes, pero al verle las orejas al lobo -lo cual no era para tanto, pero ya sabemos que una cosa son las sensaciones y otra las apreciaciones racionales- todo ha dado un vuelco. Y me refiero a escribir rápido, sin dejarme nada en la cabeza, tecleando tan rápido como puedan mis manos. Y me he dado cuenta de que la finalidad primordial del NaNo, del Write Or Die y todo esto, es eso, hacer volar las manos, hacer volar la imaginación, para que, aquí o allá, en medio de toda esta maraña de palabras, surja la historia.

NaNoWriMo 2011

Esta noche empieza el NaNoWriMo, ese festival de la escritura que nos alegra noviembre a unos cuantos locos. Claro, yo tengo que participar. Es mi tercer año y quiero aprovechar esta ola de frenesí literario para escribir el último libro de mi saga de aventuras. Es difícil que lo termine, pero seguro que le pego un buen empujón.

La idea del NaNoWriMo es empezar una historia desde cero y terminarla en el mes. Me encantaría hacerlo, porque tengo varias historias que me intriga explorar, pero hace un tiempo me prometí que terminaría las cosas que me importan. Aunque eso me convierta en un NaNo-heterodoxo, que tampoco importa tanto como divertirse. Porque esto va de divertirse escribiendo, aunque no sea una novela, aunque no se llegue a 50.000 palabras. Cuando pienso en NaNoWriMo no pienso en reglas sino en tazas de cacao, sprints a medianoche, intimidad con mis personajes, sorpresas inesperadas, vagabundeo por los nanoforos… y en pincharnos unos a otros para seguir adelante. Cada uno con lo suyo, con sus problemas y sus alegrías, pero todos adelante. Sea como sea el resultado, ¿no es hermoso el proceso?

Si te animas a participar, en NaNolandia me llamo Charles Riverleaf. Y si no, disfruta haciendo lo que hagas ;) ¡Feliz NaNo a todos!

Mi primera historia larga

Siempre he sentido un placer especial al ponerme a dibujar o a escribir sin saber muy bien qué quería. Precisamente porque, cuando no tengo un objetivo claro, éste emerge. Es como querer dormir a la fuerza: es imposible. Por eso, sólo puedo escribir o dibujar de verdad cuando no pretendo hacerlo bien. Sólo puedo expresar algo auténtico cuando no estoy vigilándome, cuando me dejo ir.

Así, dejando que salga todo lo que tenga que salir, sin restricciones ni objetivos marcados, me parecía imposible escribir una novela. Este planteamiento me parecía bien para periodos cortos de tiempo, para historias cortas, para transcribir sueños diurnos. Pero una novela parecía otra cosa, algo que debía tener una buena planificación, un estudio de personajes, un planteamiento de temas, un argumento bien estructurado y definido y, sobre todo, tener muy claro adónde quería llegar. Y todo esto, claro, antes de empezar a escribir una sola palabra de la novela en sí.